miércoles, 2 de mayo de 2018 0 comentarios

Este es el último poema que voy a escribirte...



Este es el último poema que voy a escribirte.
Me tiemblan las manos,
y  mi corazón late casi con la misma fuerza
que el día que nos besamos.
Todavía siento tus dedos recorriendo mi piel,
la forma en la que me acariciabas con tu mirada.
Y aunque mi cuerpo te llame a gritos
más noches de las que me gustaría,
debo despedirme de ti
porque ya nunca vendrás a salvarme.
Que a prueba y error ya he comprendido que de ti
sólo puedo salvarme yo,
cosiendo de nuevo mis alas
y sonriéndole a la vida.

Dicen que el tiempo lo cura todo,
y ojalá pudiera decirle al tiempo
que de ti no me ha curado,
que no hay cura para algo que es
imposible que vuelva a su estado natural:
la perfección de mirarte y verme en el espejo.

Tampoco es verdad que la lluvia  se lo lleva todo,
y no será por tormentas desde entonces,
pero tu recuerdo no se lo ha llevado,
sigue intacto aquí a mi lado 
y lo siento amor,
pero así no puedo caminar.
Son muchos ya los inviernos sin tu abrazo,
y llegó la hora de decirte adiós.

Y cuando se trata de ti,
sabe mi alma que no es fácil,
pero yo también merezco ser feliz.

Gracias por todo lo que me has dado,
por todo lo que me has arrebatado,
por todo lo que he vivido en tu ausencia,
por esa puerta que hoy cierro dejándote atrás,
donde se dejan las cosas que duelen,
las cosas que te impiden mirar en buena dirección.

Hoy te digo adiós
y me digo bienvenida.


EVA BLANCO PERIS

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Me vas a perdonar la vida...



Me vas a perdornar la vida
pero quiero vivir varias contigo.
No estaría nada mal 
señalar en el mapamundi al azar
y que ningún viaje tenga sentido si no estás tú 
conmigo.

Que subrayo los libros pensando en ti
y me parece una forma preciosa de resumir
cuánto me estás marcando en este camino.
Que en mi carpeta de paisajes guardo fotos tuyas 
sonriendo.
Que lo más bonito que ve voy a dedicar
va a ser tiempo.

La resiliencia es
entre otras cosas
ver cómo alguien se va
y adaptaros a su ausencia.
El mar es aquello que cura esa herida
pero nos sigue dejando una ciciatriz
con su nombre.


MARIO CARRIÓN

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M.



Hola, soy tu miedo.
Mírame con la precisión aparente de un salto al vacío.
Vas a odiarme tanto
que el día que desaparezca desearás que vuelva;
rezarás cada noche a un Dios nuevo
para que aleje mi respiración de tu sombra;
puedes sentirla,
ahora mismo te estoy respirando.
Soy tu miedo;
he venido para quedarme hasta que te rindas.
En ese momento, desapareceré
y le daré paso a la pesadilla
para que te meza en nanas
de lo que podía haber sido.
Y si ahora no me necesitas,
no te preocupes;
te estaré observando en la incertidumbre,
te estaré esperando en el futuro.
Porque, no lo dudes,
siempre estoy presente.
Y eso, te hará más fuerte.
No me des las gracias;
busco todo de ti menos eso.
Sólo quería presentarme
para cuando me tengas delante,
sepas quién soy.
Tu miedo.
Tú.

JOSÉ NEBREDA
domingo, 1 de abril de 2018 0 comentarios

Carta a Norah



(Equivócate)

Sé imperfecta.

Equivócate mucho. Equivocarse es necesario para avanzar, porque equivocarse significará que lo estás intentando. Si eliges no equivocarte, estarás eligiendo no vivir. Equivócate mucho y aprende rápido.

Confía. Confía en ti. Confía en las personas. Son ellas las que te harán más grande, aprende de ellas y aprenderás de ti. Descubre en ellas lo que las hace grandes, y eso hará que también lo seas tú. Es más bonito vivir la vida confiando, aunque alguna vez sufras, que sufrir siempre, porque alguna vez has confiado.

Crece. Crecerás en (d)años, en experiencias, pero lo más importante es que crezcas en alma. Cada una de las dificultades que encuentres en tu vida, te enfrentarán a tu mayor obstáculo: tú misma. Cada limitación, será una oportunidad para probarte, pero solo ante el viento fuerte, crecer con más fuerza las raíces.

Cree. Cree en ti. A veces, muchas veces, será difícil, y tendrás que apoyarte en recuerdos, en ilusiones y en sueños. Otras veces, creerás en el reflejo que los demás ven en ti, esa imagen que te habrá costado crear, de que nada es imposible para ti. Otras veces, no sabrás ni quién eres tú. Pero esa niña, la que se pierde y no se encuentra, también eres tú. Y ese es el reto: creer en ti, aun cuando no sabes muy bien quien eres, o hasta donde puedes llegar. Porque solo tu será capaza de decidir cuales son tus límites, y darle el significado a la palabra imposible.

Caéte. Es necesario caerse, para aprender a levantarse con fuerza, con determinación, con la cabeza llena de sueños y de cosas que conseguir. Perderse para encontrarse. Caerse para levantarse. Cuando te levantes, recuerda poner la mirada en el horizonte y caminar, siempre caminar. Así, cuando te pierdas, podrás retomar el camino sobre tus propias huellas.

Ama. Ámate mucho. Solo desde el amor verdadero a ti misma, podrás amar a los demás. Amar significa cuidar. Amar significa aceptar. Amar significa aprender a mirar. Pero recuerda amar desde la independencia, creando espacios, amando la libertad. La libertad de ser y dejar ser. No pidas que te amen mucho; busca que te amen bien. Busca dentro lo que anhelas fuera. No exijas a otros lo que no eres capaz de darte tú. En lugar de eso créalo. Al darlo tú te lo estarás dando a ti misma.

Y no tengas miedo. El miedo te hará pequeña, te hará esconderte de ti misma. El miedo aparecerá muchas veces en forma de excusa. Cuando sientas miedo, solo hazlo, y te volverás valiente. Así nunca tendrás límites, y tu corazón podrá más que tu miedo.

Para vivir hay que querer vivir. Aprende a disfrutar cada momento, porque ese que pasa, ya nunca vuelve. Y deja de ser tuyo. Vivir implica sentir lo que pasa, disfrutar lo que vives, tener presencia. Las vidas tristes están hechas de recuerdos. Busca vivir una vida capaz de llenarte, y de llenar otras vidas de recuerdos. Recuerda que eliges tu vida cada momento.

Disfruta. No busques el éxito. Di abres los ojos y miras alrededor, parece que todos necesitan llegar a él. Tú no. Cierra los ojos. Siente. Lucha por lo que amas, y el éxito llegará solo. No pierdas de vista tu eje, tu sueño, tu para qué, y eso será lo que te ayude a superar obstáculos, a seguir creyendo, a seguir creciendo, a levantarte cuando te caigas sin dejar de mirar el sol.

Equivócate. Equivócate mucho.

          Sé imperfecta.

                    Sé TÚ.
 
LAURA CHICA
www.laurachica.com 

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Las palabras son ventanas (o son muros)


Me siento tan sentenciada por tus palabras,
me siento tan juzgada y alejada...
Antes de irme tengo que saber:
¿era eso lo que querías decir?
 

Antes de erigirme en mi defensa,
antes de hablar desde la herida o el miedo,
antes de construir un muro de palabras,
dime: ¿lo escuché bien?

Las palabras son ventanas o son muros,
nos sentencian o nos liberan.
Cuando hablo y cuando escucho,
que la luz del amor brille a través de mí.

Hay cosas que necesito decir,
cosas que significan mucho para mí.
Si mis palabras no son claras,
¿me ayudarás a ser libre?

Si parecí decepcionarte,
si sentiste que no me importabas,
intenta escuchar a través de mis palabras
los sentimientos que compartimos.


RUTH BEBERMEYE

lunes, 17 de julio de 2017 0 comentarios

Huracán


Es lo nuestro: ignorar la salida
del lugar cuyo interior nos confunde.
(Rainer Maria Rilke)

Entramos por diferentes puertas al laberinto de las emociones.

Perdidos, extenuados hasta el hartazgo, nos encontramos en el prisma central, en plena mitad de nuestra cárcel sin techo.

Tú esquivabas mi mirada con la misma fogosidad que te aferrabas a mi cuerpo.

Yo buscaba tus ojos con la misma intensidad que mantenía atadas tus constantes vitales a los latidos de mi corazón.

Esa hora vespertina solía convertirse en el instante de la total entrega.

Y es que eres tan grandilocuente y suspicaz que cohíbes toda mi expresión y la reduces al simple gesto del beso.

En aquel mágico momento me encantaba apretarte contra mí y sentir que ni siquiera el viento podía traspasar la defensa de nuestros cuerpos.

En noches como aquella mi razón se turbaba, y mi único pensamiento era no dejarte escapar.

Atarte a mí usando todos los mecanismos del sentimiento.

Entonces, un tímido gesto irregular creaba una pequeña grieta, tan insignificante y tan remota que ni siquiera yo era totalmente capaz de reparar.

Entonces me cambiaba la cara y mi expectación mudaba a desconcertante melancolía.

¿Qué será del cielo, de las estaciones, cuando no estés tú para narrarlas a través de tu boca?

En noches como aquella venían a buscarme, cogidos de la mano, inseparables, amigos tan sorprendentes, el sentimiento, la dicha y una cierta dosis de tristeza.

Después, en la soledad de mi refugio de piedra, me embargaba el desasosiego. Las dudas y la necesidad de saber venían a roerme los recovecos del cráneo.

A pesar de que yo siempre preferí jugar a la improvisación, a tirarme al vacío sin mirar lo que podía haber allí abajo.

Y ahora lo entiendo todo:

Tú eres el huracán que amenaza con destrozar mi confortable hogar con su pasión y su renovado ímpetu,

y yo soy el necio que no se pone a resguardo cuando te ve acercarte.
CARLOS ASENSIO
jueves, 11 de mayo de 2017 2 comentarios

Naciste con el viento a tu favor...


Naciste con el viento a tu favor
con los síes disponibles
con la vida de tu parte. 

Y rápidamente, y con buena intención,
te indicaron los caminos peligrosos,
las oportunidades prescindibles,
los sueños que debías dejar de lado,
lo que se esperaba de ti. 

Y el viento se volvió en tu contra. 
Y los noes aparecieron en tu camino. 
Y la vida se te volvió esquiva. 
Y tú fuiste menos tú y más ellos. 

Te convertiste en formal y buena gente,
pero nadie te preguntó si eras feliz. 

Ahora algunas noches, en silencio,
miras al cielo, tus ojos se iluminan,
y algo dentro de ti vuelve a soñar. 

Salud y paz. 

LUIS BUENO
viernes, 3 de marzo de 2017 0 comentarios

Agradecimiento


Debo mucho
a aquellos que no quiero.

El alivio con el que acepto
que sean más cercanos a otro.

La alegría de que yo no sea
el lobo de sus ovejitas.

La Paz sea con ellos,
y mi libertad con ellos,
y eso el amor ni lo puede dar
ni tomarlo sabe.

No les espero
desde la ventana hasta la puerta.
Paciente
casi como un reloj de sol,
comprendo
lo que el amor no comprende,
perdono
lo que el amor jamás perdonaría.

Desde el encuentro hasta la carta
no pasa una eternidad,
sino, simplemente, algunos días o semanas.

Los viajes con ellos son siempre un acierto,
conciertos oídos,
catedrales visitadas,
paisajes nítidos.

Y cuando nos separan
siete montañas y ríos,
son montañas y ríos
muy familiares del mapa.

Es mérito suyo,
que yo viva en tres dimensiones,
en un espacio no lírico y no retórico,
con un horizonte, por móvil, real.

Ellos mismos no saben
cuánto llevan en sus manos vacías.

"No les debo nada"-
diría el amor
sobre esta cuestión abierta.

WISLAWA SZYMBORSKA

viernes, 3 de febrero de 2017 0 comentarios

Considerando en frío, imparcialmente


Considerando en frío, imparcialmente,
que el hombre es triste, tose y, sin embargo,
se complace en su pecho colorado;
que lo único que hace es componerse
de días;
que es lóbrego mamífero y se peina...

Considerando
que el hombre procede suavemente del trabajo
y repercute jefe, suena subordinado;
que el diagrama del tiempo
es constante diorama en sus medallas
y, a medio abrir, sus ojos estudiaron,
desde lejanos tiempos,
su fórmula famélica de masa...

Comprendiendo sin esfuerzo
que el hombre se queda, a veces, pensando,
como queriendo llorar,
y, sujeto a tenderse como objeto,
se hace buen carpintero, suda, mata
y luego canta, almuerza, se abotona...

Considerando también
que el hombre es en verdad un animal
y, no obstante, al voltear, me da con su tristeza en la cabeza...

Examinando, en fin,
sus encontradas piezas, su retrete,
su desesperación, al terminar su día atroz, borrándolo...

Comprendiendo
que él sabe que le quiero,
que le odio con afecto y me es, en suma, indiferente...

Considerando sus documentos generales
y mirando con lentes aquel certificado
que prueba que nació muy pequeñito...

le hago una seña,
viene,
y le doy un abrazo, emocionado.
¡Qué más da! Emocionado... Emocionado...

CÉSAR VALLEJO

miércoles, 14 de diciembre de 2016 0 comentarios

Merecer las penas



A cuántos amaneceres estoy de ti
le pregunto cada mañana a mis ojeras.

Madrid despertándose y yo bajando las persianas.

Cuántas noches más durará este naufragio
cuantísimas borracheras serán las necesarias.

Si algún día ordenara la habitación encontraría
todo lo que me faltas.

Toda mi ropa tirada para tapar la ausencia
de tu ropa interior en mi armario.

Es tan fácil cortarse cuando tus sueños son de cristal.

Mis heridas siguen abiertas así que, supongo, puedes pasar.
De mí.

O besarlas. 
ESCANDAR ALGEET
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