martes, 23 de agosto de 2016 0 comentarios

No lectura


A las obras de Proust
no les añaden en la librería un mando a distancia,
no podemos cambiar
a un partido de fútbol
o a un concurso donde ganar un volvo.
 

Vivimos más,
pero menos precisos
y con frases cortas.
 

Viajamos más rápido, más a menudo, más lejos,
aunque en lugar de recuerdos volvemos con fotos.
Aquí yo con un tío.
Aquel creo que es mi ex.
Aquí todos en pelotas,
así que seguramente es un playa.
 

Siete tomos: piedad.
¿No se podría resumir, abreviar,
o mejor mostrar en imágenes todo eso?
Una vez pasaron una serie que se titulaba La muñeca
pero mi cuñada dice que era de otro que también empezaba por P.
 

Además, seamos sinceros, quién es ese.
Al parecer escribió en la cama un montón de años.
Página tras página,
a una velocidad limitada.
Y nosotros con la quinta puesta
y —toquemos madera— saludables.


WISLAWA SZYMBORSKA

miércoles, 17 de agosto de 2016 0 comentarios

Confía en ti




No te compares con otras, ellas no visten lágrimas con tanta elegancia como tú.
No caminan en la cuerda floja por la que tu pasas cada día de puntillas sin apenas dejar de sonreír. Sin hacer más ruido que el del aire que te atraviesa y el de los sueños que acumulas y te surcan las venas…
Ellas no llevan el peso de cien vidas en sus espaldas ni buscan soluciones para llevar al mundo en el bolsillo y tenerlo a mano por si llora, por si se desborda… Por si se siente tan perdido que necesita que alguien le recuerde que hay esperanza. Tú eres esa esperanza, amiga…
Tan fuerte como las raíces inmensas de los árboles y la suave como sus hojas. Tan rotunda como una ola enorme, tan plácida como una marea dulce que besa la arena.
No te compares con otras que no libran batallas ni miran a los ojos a sus fantasmas… Ellas no se calzan el miedo para caminar sobre él cada día ni recorren las calles con tus ojos oscuros hambrientos de vida.
No tienen tus facciones preciosas ni usan tus miradas sabias.
No buscan nada que no se toque ni deguste, no saben ver la belleza en los rincones como haces tú.
No saben encontrar las palabras para levantar un imperio cuando se cae a media tarde y conseguir que anochezca en él sin que nadie se entere de que estuvo a punto de fundirse.
No te mires en los ojos de otras mujeres que no ríen como tú ríes con tus penas y que no susurran y cabalgan sobre bestias hasta dejarlas exhaustas y mansas.
No te pierdas intentando buscar sus espejos para verte en sus esquinas porque tu cara está en el reverso de las hojas y en el corazón de los que te aman y suspiran por abarcar tu grandeza.
No escuches a los que no saben qué sueñas ni pierdas tus sueños por más que el tiempo pase y no llamen a la puerta.
No te compares a diosas de plástico con sueños sin alma y almas sin sueños…
No desesperes… Estás hecha de selva y de brisa. Suave y salvaje. Del material que imanta las brújulas para no perder el norte… De la madera de un barco que surca mares adversos con una paz inmensa… De un pedazo de luna que brilla siempre, incluso por la otra cara…
Eres de cielo que se apaga buscando la noche pero regala un rastro malva y rojo.
Eres de agua clara y de canto redondo en un río que fluye y nunca para.
Eres de una lluvia espesa y de un sol caprichoso que busca filtrarse por las esquinas.
No mires atrás porque allí no queda nada…
No te dejes ahogar por el futuro porque es tan tuyo que podrías columpiarte en él mientras lloras de alegría.
No te entretengas con personajes secundarios, no te dejes llevar por palabras vacías… Tú eres quién lleva las riendas y escoge los caminos.
Que nadie que no te merezca te invada por un segundo… Que nadie que no te admire por tu sencillez excelsa se entretenga en tu puerta barrando el paso a los que sí saben verte como eres…
El camino siempre tendrá curvas… Siempre habrá noche y habrá día.
Siempre habrá aristas afiladas por donde pases y caras agrias que no sepan entender que la vida es corta.
No te preocupes por los que naufragan en gotas de agua ni te metas en sus cabezas diminutas…No escuches sus tragedias de diseño ni te arañes por no llegar a comprender lo que sienten…
Eres demasiado extraordinaria para encerrarte en ti misma, el mundo necesita que sigas adelante y le lleves la contraria a todo lo que no es justo o hermoso.
Sé que el cansancio, a veces, te habita las sienes y te borra la capa de entusiasmo que siempre llevas puesta. Sé que a veces, cuando el día acaba  y estás rendida de domesticar fieras, suplicas ser distinta y no tener que rendir cuentas a tu conciencia siempre firme y honesta… Aunque también sé que de inmediato das las gracias por ser tú y todo lo que eso implica.
Confía en tus pies, amiga, saben el camino.
Llevas las respuestas pegadas a la falda y los sueños impregnados en ti.
Que nadie te ate a nada… Que nada te ate a nadie … Y menos en tus momentos bajos, cuando olvidas que eres hermosa y venderías tu serenidad por un abrazo tibio…
Eres tan grande, tan inmensa… Que no se ve dónde empiezas ni dónde acabas.
Eres tan maravillosa… ¡Lástima que no puedas verte así!
Ni siquiera tú misma eres capaz de hacerte sombra…
Confía en ti, amiga, eres extraordinaria.

MERCÈ ROURA


viernes, 5 de agosto de 2016 0 comentarios

Coordenadas



Te convertí en un mapa.
Te hice líneas en el anverso de la partitura,
con sus manchas de café, y sus estaciones de viento.

-si he devolver, traeré la misma maleta
para que nada sea distinto-.

Desde ti nacen caminos solo para ciervos.
Situé árboles desorientados, y sus nombres
indefensos en la corteza. Le hablé a tus relieves,
descubrí llanuras que no tenían preguntas
y un piano urgente ariba en la montaña verde.

Puse carteles con mis aldeas de siempre:
Kavafis, d'Ors, Valero, Lorca, Colinas,
como si pudiera la poesía iluminarme los pasillos.

Te quise, como el itinerario de la posibilidad fallida,
como el cambio de planes de los paracaidistas,
olvidé dibujar los fusiles de los días
que parecen de lluvia, porque nada dejan
más que la ropa mojada,
las despedids y el pantano sonoro de las horas.

Levanté una ciudad para el perdón
donde los olvidados se intercambian
las cartas, las sillas, las espadas.
Te fui transformando en un tablero
con sus criaturas inquietas,
tu ir y venir en la casa,
nuestro hacer y deshacer el amor
-lléname la taza, dame un beso, enciéndeme un cigarro-.

Ese fue mi capricho,
que fueses un plano para el desembarco
en este poema de agosto, hoy,
que se han agotado las entradas.

Ésta es la geografía de todos los poemas,
un lametazo del olvido con sus notas
a pie de página, una bengala que solo yo veo,
para ver si de una vez despierto
y me rescato.

Viéndote de esta manera, hecha tinta, luz, círculo,
silueta fácil de empapar, no sé bien si fuiste cordillera
o tan solo un país de tormenta
-márchate antes de que vuelva a amarte-.

Lo termino y repaso los bordes,
que nada se me olvide, que no pueds reprocharme
un solo tejado, un escenario, un ladrido a destiempo.

RUBÉN TEJERINA


domingo, 31 de julio de 2016 0 comentarios

No siempre es el acierto





A veces no es el acierto, 
es el disparo lo que sana,  
lo que duele,
 lo que cuenta.

No es la cama vacía,
son las ganas de que alguien la ocupe.  
No es la ausencia,  
es la soledad.  
No es desamor,
es amor propio.

Puede que aún no lo sepas,  
repite contigo:  
la felicidad no está ahí fuera,  
está aquí dentro   
en el estómago,
en la piel,  
en los huesos.

Si piensas que la tristeza se clava, 
prueba con las miradas   
de conciliación frente al espejo.  
No es necesario morir para estar muerto,  
ni es necesario vivir para estar vivo;
la clave es el intento.
No tiene que ver con ellos.

No   
tiene  
que ver con ellos.

La vida cambia cuando dejas de contar fracasos  
y comienzas a contar logros,  
por eso un día dejé de soplar dientes de león  
y empecé a enseñar los míos.

Y no tiene que ver con ellos,
el cambio
se siente  
en las propias entrañas.

Por eso de que el disparo,
a veces, 
es lo que duele,  
es lo que cuenta,
es lo que sana,  
y no el acierto.

SARA BÚHO
viernes, 8 de julio de 2016 2 comentarios

Polvo de estrellas en un bote de Colacao


Somos el error de un átomo
que le escribió un poema de amor
a la molécula equivocada.

Somos esperma de cometa
y óvulo de galaxia.
Somos polvo de estrellas
guardado en un bote 
de Colacao.

Fueron necesarios un Big bang
y  millones de años de evolución
hasta que fuimos capaces
de robarle el fuego a los titanes
para inventar el Big Mac
y el cóctel molotov.

Somos entidades de carbono
capaces de crear
la bomba y el poema.
La Gioconda y Donald Trump.
El esquirol y la huelga.
La ganzúa y la cerradura.
El porno y la telenovela.
El castigo y el pecado,
(después de disfrutarlo)

Sabemos tanto de perder que
casi
consiguen convencernos
de que ganar
es algo que ocurre siempre
en otro barrio. 

Somos las que miran al cielo
y también
los que quieren arrancarle las estrellas
para adornarles el pelo.

Las  que donan vida
sin mirar a quién.
Y los que matan semejantes
por un trozo de tela coloreado

Somos estatuas de arena
luchando en el barro.

Ciegos que se leen
en las palmas de otras manos.

Somos hombres y mujeres
que en lugar de responder
se aman
preguntando.

Somos
desparejos y obstinados.
Patéticos.
Gloriosos.
Solidarios.
Desalmados.
Ingenuos.
Mentirosos.
Creativos.
Destructores.
Cobardes.
Arriesgados.
Prescindibles.
Necesarios.
Odiosos.
Enamorados.

Somos lo que cualquier Dios
pohibiría
por envidia

y tu madre
por si acaso.

Somos lo mejor y lo peor.

Somos
estúpidos
y estupendamente
humanos.

CARLOS SALEM
lunes, 4 de julio de 2016 0 comentarios

Mis miedos al aire


Hoy voy a desnudarme
ante tus ojos.
No esperes formas de mujer
al descubierto.
Que este desnudo
es más bonito:
viene de dentro.
Son mis miedos
al aire
-ojalá viento-.

Hoy quiero
(des)quererme hasta salvarme.
Quizá lo consiga
si te cuento
que con dos años le perdí.
No lo conozco
si no junto de otros
los recuerdos.
Vivo de éstos.
De los míos, que no tengo,
los invento.
Quizá, por eso,
soy soñadora sin remedio.
Incluso, a veces,
me evado
a un mundo paralelo
que he creado para él,
para nosotros.
Para sentir su abrazo
como refugio ante
la vida.

¿Y sabes?
Creo que por eso
en el amor nunca acierto.
Desde entonces,
he querido cuidar y proteger
a mi familia.
Que miro
a mi madre y a mi hermano
y me duele el aire
que les roza
-que diría ella-.
Y me pondría delante
para parar balas
si me aseguran
que son inmunes ellos
si es a mí a quien perforan.
Y puede que, por eso
busque chicas con problemas,
indefensas,
vulnerables,
complicadas.
Que piden a gritos
que las salves o que mueras.
Y yo,
que llego con una sonrisa como capa
sin saber que, al final,
es a mí a quien disparan.
Con cada nombre
muero un poco y vivo más.
El amor real siempre está
a la vuelta de la esquina
y yo siempre
he sido de salir
al encuentro con la vida.

Aún así,
tengo coraza
-como todos-.
De pequeña era tímida
-quién lo diría-
pero no preguntaba por él
por miedo a herirla.
Me sentía diferente
por ésta y otras cosas
(perdóname si no lo digo,
tienes razón:
no es un desnudo completo.
Pero es que yo,
la ropa interior no me la quito
si no es para hacer el amor,
que eso sí es poesía.
Llámame ‘romántica’ o ‘antigua’).
Y eso,
que era introvertida
hasta que encontré en el humor
mi coraza o mi salida.
La forma
en la que mis dos mundos convivían.
Un instinto de supervivencia,
como la lírica.
Así, te quitas
a todos los que sin dejar huella,
pasan.
Que,
a quien quiere conocerte
no le bastan ‘piel’ y ‘risas’
y quiere descubrir
qué hay detrás de tu mirada.
Por qué te ilusionas todavía
como una niña
-que tú,
si has probado la pérdida,
entenderás que vivir
cobra otro significado-.
Y podría contarte también
por qué hablo sin decir nada
de mí,
o hablarte de mi inseguridad
o de algún complejo.
Pero mejor cojo mis miedos
y los tiro al aire.
A ver si llega
una mujer huracán
y se los lleva
y, por una vez,
no soy yo
quien salve a nadie…

VICTORIA ASH
miércoles, 29 de junio de 2016 0 comentarios

Llorar es otra forma de sonreír


Imagino
que echarte de menos,
debe ser el privilegio
que tengo
frente a los que
no te han conocido.
Qué absurdas y faltas de sentido
me parecen sus vidas
desprovistas
de tus caricias
y de la huella
que deja tu risa en el aire.
Qué estúpidos
me parecen todos los motivos
para llegar a un fin
si no estás tú
en el camino para alentarme.

Imagino
que despedirte es más duro
por asumir que
no volveré a hablar contigo,
por querer plantarle
cara a la vida con tus ojos
y verme tan sola
si solo uso los míos.
Y que,
tal fue mi insistencia
en que estuvieras en primera fila,
que has decidido subir ‘arriba’
para verme mejor.


Quizá no lo sabes, pero
a veces
llorar es otra forma de sonreír.
Y yo, esa primera noche
entre tus brazos,
te estaba sonriendo con lágrimas.
Imagino
que, quizá no lo sabes,
pero tú te quedas en mis labios.
Y, por eso,
todas las sonrisas
desde la boca hasta los ojos
serán siempre por ti.


VICTORIA ASH
 
viernes, 10 de junio de 2016 0 comentarios

El cable azul


Que no
que no, que no, que no
que soy un fraude
que no soy un poeta
no soy un artista
no soy un slammer

no soy tan solo un cazador de unicornios
con el pecho lleno de esquirlas de cuernos
no soy un nefasto capitán corsario
que culpa a las sirenas de todos sus naufragios

que diga lo que diga Facebook
no tengo setecientos amigos
aunque tampoco estoy tan solo,
y menos si me prestáis vuestros oídos

no soy el miedo y la risa y el tedio y la prisa
y no me va tan bien como crees
ni tan mal como te gustaría
que quiero a mi chica porque no quiere ser mía
y hay días en que todavía soy capaz
de mirar las amapolas sin pensar en el opio

no soy uno de vosotros, gilipollas pretenciosos
soy muchísimo peor
pero exactamente igual al tratar de desmarcarme

que no soy esto y no estoy aquí
que no soy algo que se pueda ver
que soy tan solo el cable azul que une
la sordidez de lo real
con el laberinto infinito de lo imaginable
en el que me pierdo
que muero de sueño y vivo fuera del tiempo

soy
lo que
no
es

soy ficción, nostalgia, esperanza idiota
soy la máscara que dice más que el rostro
soy la cara que tengo y, sobre todo, la que pongo
soy todo lo que añoro
y los imposibles que persigo
como los perros persiguen a los coches
soy un dios que no me quiere,
un titán omnipotente con problemas de autoestima

soy una errata en un poema
un error de cálculo que lleva a la solución correcta
soy un tipo pequeñito a los mandos de un robot gigante
tan grande, tan grande
que no lo puede ver casi nadie

no soy más que un tal Fran subido a un escenario
golpeando fantasmas terribles con puños intangibles
monstruosos, incoloros e imaginarios
y sacando chisteras y varitas mágicas
de la madriguera de las conejitas cosplayeras
sospechando que tan solo ellas pueden salvarnos
del fondo monetario internacional
soy el presidente de la asociación de víctimas del síndrome de Stendhal
y sigo saliendo ahí fuera a enfrentarme a pecho descubierto a la belleza
ya sea en una mirada o en un poema

y eso, solo eso, es todo lo que soy, joder
eso y, por eso,
a veces
todo lo demás
también

FRANCISCO D. MURILLO
miércoles, 25 de mayo de 2016 3 comentarios

En ocasión de todos los finales




Yo nunca resistí las despedidas
con su mezcla de muerte y precipicio
con el aroma amargo de la finitud
       empalagando el ánimo
con esa luz de hielo matutino
que penetra debajo de los párpados.

Yo nunca resistí las despedidas
pero no sé por qué.
Me lo pregunto porque no ha supuesto
una sorpresa súbita casi ninguna de ellas.
He solido saber
con esa exactitud de los relojes
el lugar, el momento
la documentación y el escenario
        en que sobrevinieron.

No hay engaño. El jueves diecinueve
era un jueves sin ti. Estaba escrito
mucho antes que las lágrimas
anunciasen el fin
y todo fin es único.

Las despedidas son como el otoño
inevitables pérdidas
vienen puntuales con aviso previo.
Nadie puede acusar de su tristeza
a la pequeña hoja tiritando dormida
en medio del camino.

De repente esa hoja me recuerda
los hoteles pintados de naranja.
Son dos cosas que llegan de otra época
igual que llega la bruma de noviembre.
Traen una carga de nostalgia limpia
sin traición ni sorpresa.
Y sin embargo el alma
no logra acostumbrarse en una vida.

Yo nunca resistí  las despedidas
porque en cada una de ellas se marchita la voz
de todas las personas que yo he sido
         y ya no puedo ser.

RAQUEL LANSEROS

lunes, 16 de mayo de 2016 5 comentarios

Cuestión de qué

De todas las personas
que le han estrujado el corazón,
solo una
vio los girasoles 
que se escondían en sus ojos,
las tardes de verano 
que sus pupilas echaban de menos,
y los campos 
que formaron la antesala
de aquellos viajes de vuelta a casa. 
Ella se dio cuenta,
y supo
que iba a arrepentirse toda la vida
de no haber sabido
ejercer la misma fuerza
sobre el suyo. 
-Órgano caprichoso
y cínico. 
¿Puede saberse
por qué lates?
¿Por quién?-.

ANDREA VALBUENA 

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